Linguizzetta – Bastia
50º día
Anoche tuvimos una tormenta eléctrica espectacular, la primera que hemos vivido en viaje y fue impresionante. Los rayos eran tan intensos que te llegaban a cegar. Llover, llovió poco, lo suficiente para limpiar un poco el ambiente, con una fuerza media porque imagino que toda la potencia de fuego se la quedaron esos rayos que iluminaban el horizonte y que parecían no tener fin.
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Esta mañana como ha amanecido el día algo dudoso y la playa no era una opción, nos hemos ido de excursión a Bastia, ciudad al norte de la isla que nació en 1378 cuando el gobernador genovés Leonello Lomellini trasladó su residencia desde el castillo de Bigulia a una fortaleza de la zona.
El nombre deriva del italiano antiguo 'bastita' (bastión o fortaleza), ya que la zona protegía un pequeño puerto pesquero hoy conocido como Puerto Viejo.

Hemos salido temprano en moto, para esquivar los focos de lluvia que iba anunciando el centro meteorológico y llegado a la ciudad sobre las once de la mañana cuando todavía no estaba demasiado concurrida.
Bastia es un puerto bastante transitado de donde salen ferris a Francia y donde hacen parada alguno de los grandes transatlánticos que navegan por el Mediterráneo. Es la segunda ciudad de la isla y capital de la Alta Córcega y debe su desarrollo principalmente a los genoveses que ya en el siglo XIV la tomaron como suya y la convirtieron en uno de los puertos más destacados de la época.
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Su puerto es hoy día un centro turístico lleno de vida donde puedes encontrar desde los pequeños veleros que se mecen en sus aguas tranquilas dándole un toque casi romántico hasta algún que otro yate de esos que te dejan con la boca abierta, aunque en ese paisaje no acaban de encajar.
Un café tranquilo antes de empezar la visita y descubrir la primera estatua de Napoleón I, ubicada en la Plaza de San Nicolas. Al parecer los vínculos históricos de la ciudad con esta figura destacada de la historia se remontan a 1789 cuando un joven Napoleón visitó Bastia para hacer cumplir los decretos de la Asamblea Nacional, repartir escarapelas tricolores y tratar sobre la creación de la guardia nacional.

El que pasados los años llegó a proclamarse, y coronarse a si mismo, como Emperador de los Franceses nació en Ajaccio, la capital de la isla, por lo que sus idiomas maternos fueron el corso y el italiano. A pesar de que aprendió francés a los nueve años, toda su vida conservó un fuerte acento extranjero, además de tener una ortografía muy deficiente. Llevó a Francia a los confines de Europa, pero nunca pudo desprenderse de su fuerte acento corso.
La estatua representa a Bonaparte vestido a la usanza típica romana, con corona de laurel, cetro y pergamino incluidos, y aunque fue encargada por su hermana, Elisa Bonaparte, para la ciudad de Livorno, fue finalmente instalada en la ciudad de Bastia.
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Lo que más destaca de la ciudad es La Ciudadela, construida sobre un promontorio rocoso y que resulta ser el barrio más antiguo y con más encanto de la localidad, conectada con el puerto viejo por los Jardines de Romieu, una zona verde escalonada que une el puerto viejo con la parte alta de la ciudadela.
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La Procatedral de Santa María es uno de los edificios religiosos más importantes de Córcega. Está catalogada como Monumento Histórico y además de la gran cantidad de pinturas y de estatuas de madera policromada que alberga, ha sido el primer lugar de Francia donde hemos encontrado una ligera mención a Juana de Arco.
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El Palacio de los Gobernadores alberga en la actualidad el museo de historia de la ciudad y desde allí hay unas vistas del puerto absolutamente geniales. Toda la ciudadela tiene preciosas vistas en general, lo que hace que pasear por sus calles resulte tan atractivo.
De vuelta a casa hemos hecho un primer tramo por la montaña para disfrutar de esos bonitos pueblos que parecen pintados en el paisaje y que forman parte de la foto como una entidad propia y te acaban enamorando. Córcega está llena de pueblos colgados de montañas infinitas que combinan sus casas rústicas y tradicionales de piedra con el paisaje abrupto que domina gran parte de la isla.
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Para cenar brochetas de carne variada y judías verdes que hemos comprado en una tienda de la ciudad. Las hemos saboreado en primera línea de playa disfrutando de un paisaje infinitito que haría las delicias de cualquiera.
La noche, además, nos ha regalado una luna preciosa camino de convertirse en llena salpicada de brillos que ha acabado de convencernos de que estamos en el lugar indicado y en el momento preciso.
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Buenas noches... Os sigo contando 😘














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